Cómo argentinizarse y no morir en el intento
Si acabás de llegar a Argentina, o simplemente querés entender mejor por qué los argentinos son como son, hay algo importante que debés saber: argentinizarse no es aprobar un examen ni aprender un manual de instrucciones. Es más parecido a sumarse a una conversación que ya estaba empezada.
Y no, no vas a morir en el intento. El título es un chiste. De hecho, lo más probable es que termines adoptando algunas costumbres argentinas sin darte cuenta.
La primera señal suele aparecer cuando alguien te ofrece mate.
El mate no es una bebida, es una invitación
Muchos extranjeros creen que el mate es simplemente una infusión típica. Técnicamente lo es, pero culturalmente significa mucho más.
Cuando alguien comparte un mate, está compartiendo tiempo. No hace falta que hablen de algo importante. Pueden pasar una hora conversando sobre fútbol, viajes, trabajo o absolutamente nada.
Al principio puede resultarte amargo. Es normal. También es normal no entender por qué todos toman de la misma bombilla sin ningún problema. Con el tiempo, la mayoría termina acostumbrándose.
Aceptar un mate suele ser uno de los primeros pasos para integrarse a cualquier grupo argentino.
Preparáte para hablar mucho
Los argentinos disfrutan conversar.
Mucho.
Tal vez vengas de un lugar donde las conversaciones con desconocidos son breves y formales. En Argentina eso cambia bastante. Podés terminar hablando con alguien en una parada de colectivo, en una panadería, en una fila del supermercado o en una plaza.
Además, existe una fuerte cultura de la opinión. Los argentinos suelen tener algo para decir sobre casi cualquier tema.
Fútbol, cine, economía, viajes, gastronomía, música, política o clima. Todo puede convertirse en una charla interesante.
No hace falta que estés de acuerdo con todos. De hecho, debatir amistosamente forma parte de la experiencia.
Los amigos ocupan un lugar especial
Una de las cosas que más llama la atención a quienes visitan Argentina es la importancia de la amistad.
Para muchas personas, los amigos forman una segunda familia.
Es común que los grupos de amigos se mantengan durante años e incluso décadas. También es habitual organizar reuniones frecuentes, asados, cenas, salidas o simplemente encuentros para tomar algo.
Los domingos suelen tener un significado especial. Muchas familias y grupos de amigos aprovechan ese día para reunirse, compartir una comida y ponerse al día.
Si un argentino te invita a una juntada, probablemente no sea una invitación por compromiso. Generalmente significa que realmente quiere que formes parte del grupo.
Aprendé algunas palabras básicas
No hace falta dominar todo el vocabulario argentino, pero hay expresiones que vas a escuchar constantemente.
"Dale" puede significar sí, está bien, vamos, perfecto o simplemente una forma de cerrar una conversación.
"Che" se usa para llamar la atención de alguien o comenzar una frase.
"Buenísimo" sirve para expresar entusiasmo.
Y tarde o temprano escucharás frases que parecen preguntas pero que en realidad son afirmaciones.
La clave es no preocuparse demasiado. El contexto suele ayudar mucho más que el diccionario.
Entendé la relación con la comida
En Argentina, comer es una actividad social.
Un asado no es solamente carne cocinándose. Es una reunión que puede durar varias horas.
Una pizza rara vez se come solo. Las empanadas suelen compartirse. El helado puede aparecer incluso en invierno.
Y si alguien te dice "venite a tomar un café", muchas veces lo importante no es el café sino la conversación.
Las mejores amistades, negocios, historias y recuerdos suelen construirse alrededor de una mesa.
No te sorprendas con los horarios
Este punto puede generar cierta confusión.
Aunque depende de cada persona y situación, los argentinos suelen tener horarios más relajados que en otros países.
Las cenas pueden empezar tarde.
Las reuniones informales también.
Y muchas veces una salida rápida termina extendiéndose varias horas más de lo previsto.
No significa falta de respeto. Es simplemente una forma diferente de vivir el tiempo y las relaciones sociales.
El humor argentino merece un capítulo aparte
El argentino promedio suele utilizar mucho la ironía, el sarcasmo y las bromas.
Es habitual que los amigos se carguen entre sí de forma afectuosa.
Quien no conoce la cultura local puede pensar que están discutiendo cuando en realidad se están divirtiendo.
Aprender a reírse de uno mismo ayuda bastante.
Y si alguna vez no entendés un chiste, no te preocupes. Ni los propios argentinos entienden todos los chistes argentinos.
La verdadera clave para argentinizarse
Si hubiera una sola regla para integrarse en Argentina sería esta: participá.
Aceptá una invitación.
Probá el mate.
Quedate un rato más en una conversación.
Animate a conocer gente.
Compartí una comida.
Escuchá historias.
Porque argentinizarse no tiene tanto que ver con hablar como argentino o comer determinadas comidas. Tiene más que ver con entender una forma de relacionarse basada en la cercanía, la amistad y los momentos compartidos.
Y cuando menos lo esperes, vas a estar discutiendo cuál es la mejor empanada, organizando una juntada para el fin de semana y diciendo "dale" varias veces por día sin darte cuenta.
En ese momento ya no estarás intentando argentinizarte.
Probablemente ya lo habrás logrado.



